Aventura secreta: ¿el fin del matrimonio?

Las relaciones entre hombres y mujeres son tan distintas como las propias personas. En televisión nos muestran una y otra vez quién tiene una aventura secreta. Un matrimonio que dura más de 50 años se ha vuelto una rareza y, aun así, todo el mundo pregunta cuál es el secreto.

Ser infiel no tiene por qué acabar con la relación

Muchas relaciones fracasan porque caen en la rutina y aparece el aburrimiento. Falta ese toque especial y no todo el mundo es capaz de mantener una relación así a largo plazo. Por eso, una infidelidad o una aventura secreta puede salvar la relación. Ojos que no ven, corazón que no siente. Es perfectamente legítimo querer a tu pareja y que, aun así, en la cama las cosas estén un poco apagadas.

A la mayoría de las parejas les cuesta especialmente reavivar eso. Con otra persona funciona porque es algo nuevo y, por lo general, solo se trata de sexo. Justo aquí las opiniones a veces se dividen sobre qué es ser infiel y qué no. Para unos, la infidelidad solo cuenta si hay amor de por medio; para otros, basta con el deseo carnal. Para la relación siempre es mejor que estas historias se queden bajo el manto del silencio. Así la relación puede funcionar y cada uno no echa de menos lo que no tiene en el matrimonio o en una relación similar al matrimonio.

[caption id="attachment_434" align="alignright" width="387"]Engaño Infidelidad[/caption]

La aventura secreta como emoción personal

Naturalmente, también hay personas que están en una relación feliz, en la que además todo va bien en la cama, y que aun así buscan constantemente variedad sexual. Para ellas, la emoción o el subidón está en compartir la cama siempre con parejas distintas. Tampoco aquí se trata tanto de amor como de placeres carnales. Y en esta categoría encontramos a quienes no se conforman con una aventura secreta, sino que tienen varias a la vez. Lo que para unos se convertiría en puro estrés, para otros es un placer absoluto. Pero incluso quienes nunca han sido realmente infieles ya lo han imaginado alguna vez en su cabeza.

Ves a una persona atractiva con la que te imaginas muy bien manteniendo relaciones sexuales. Algunos se quedan en imaginarlo y otros están enseguida dispuestos a llevarlo a la práctica. Las personas somos distintas y, mientras no haya coacción y solo uno de los dos quiera algo, cada cual puede ser feliz a su manera.